Todos los pacientes que reciben tratamiento para el cáncer deberían hacer dos horas y media de ejercicio por semana, según un informe de la ONG británica Mcmillan, que ayuda a quienes padecen de esta enfermedad.
De acuerdo a estudios recientes, la actividad física reduce el riesgo de morir de cáncer y minimiza los efectos secundarios derivados de su terapia.
Vea en este video de BBC Mundo cómo un grupo de mujeres británicas se recupera practicando remo en la localidad costeña de Bornemouth.
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