Tras ser atropellado por un coche y quedar paralítico, Rob Summers recuperó la movilidad de sus piernas gracias a un tratamiento combinado de ejercicio y estimulación eléctrica en la médula espinal.
Los médicos de Estados Unidos que llevaron a cabo este experimento pionero advirtieron que este tratamiento "no es una cura" y que hay que probarlo con otras personas para saber cómo funciona.
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